Esto de ser un tigre tiene sus problemas; a veces, sólo a
veces, un tigre que está sentado al sol a la puerta de su casa ve pasar a una
cebra, y desearía ser cebra y no tigre.
Ser cebra, pensó el señor tigre, es menos complicado. Las
cebras son cariñosas, no tienen que rugir nunca, comen toda la hierba que
quieren, siempre juntas en la manada, nunca se pelean las cebras, porque no
tienen que cazar, y en la noche se juntan para dormir acurrucadas las unas
contra las otras. Definitivamente, pensó el señor tigre, es algo grande ser una
cebra…..
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