Érase una vez un tigre muy bueno que no sabía que lo era. Es normal, los tigres tienen grandes fauces, el pelo largo y las garras afiladas.
Un día de verano estaba el señor tigre a la puerta de su casa y vio pasar una cebra. Pensó: "debería comerme a la señora cebra, porque soy un tigre muy, muy malo...
(continuará)
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